Comunicados
11/07/2011
PAULA HERNANDEZ - Candidata a Legisladora por el Frente Cívico
La militancia popular en el Siglo XXI
 
 
Hace ya varias décadas, un grupo de jóvenes, provenientes de los barrios, de los pasillos de Facultades, de Escuelas y del ruido de las fabricas, decidieron no resignarse a creer en una sociedad de tintes individuales y egoístas, comenzaron a creer en cambio, en la esperanza, la esperanza de que se puede construir una sociedad y un país mejor, donde “el hombre no sea lobo del hombre sino su compañero” como alguna vez supo sintetizar nuestro Agustín Tosco.
Esa esperanza los llevo a creer en la política y en la participación popular como el motor de cambio de la realidad, dejaron de lado viejos paradigmas de una política sucia y mentirosa, plagada de traiciones, y comenzaron a crear un modelo distinto de política, donde el pueblo es protagonista y no un mero testigo de la historia.

Ellos fueron nuestros militantes populares, fue tal la fuerza y la potencia de sus voces, que hizo falta la utilización del feroz aparato represivo y terrorista del Estado para intentar acallarlos.

30 años después, la historia y fundamentalmente nosotros los jóvenes, traemos su lucha y su entrega a la luz nuevamente. Sin embargo, así como en ese momento se proponía o la resignación o el terror de la dictadura, hoy nos proponen que recordemos el martirio pero no las ideas, que lloremos la perdida de toda una generación de militantes, pero no que la homenajeemos acordándonos y tomando como ejemplo, el motivo de esa entrega.

Esos que defienden “el modelo”, presentándolo como algo nuevo y renovador, no pueden explicar como los que ayer decían que no habia tiempo para sueños, era el fin de las ideologías, hoy son sus referentes. Pretenden desplazar a la vieja política, pero en realidad le están poniendo los votos.

Nos quieren hacer creer que para poder avanzar, un Militante Popular tiene que convivir con los que intentaron por años enterrar bajo la tierra la historia de luchas y resistencias del Pueblo Argentino, que pelear por el futuro y una sociedad mas justa, es tener que tolerar la resignación y las desigualdades, que la rebeldía es silbarle a Schiaretti en un acto, y no buscar sacar del poder a los que destruyeron Córdoba durante tantos años.

Convivir con la política sucia, no solo es ser cómplice de ella, sino también es aceptar el hecho de que tarde o temprano, uno también se vuelve un político sucio, y por eso termina aceptando luchar a cambio de sueldos bastante abultados, de cargos llamativos o de lugares en una lista electoral.

Del otro lado, estamos los que entendemos que renovar la política no es cambiar políticos viejos por políticos nuevos y jóvenes, sino cambiar las viejas ideas, por ideas nuevas, que no conciban a la política como un negocio sino como un motor de cambio.

Del otro lado estamos los que conocemos y comprendemos los problemas del pueblo, no por que lo veamos por tele todas las noches en un programa de panelistas bien pagados, o por que lo leamos en el diario de algún testaferro del poder, sino por que lo vivimos y sufrimos, todos los días. Viendo nuestras escuelas y facultades destruidas, indignados por tener que pagar el transporte público mas caro del país al ir a estudiar o a trabajar, por sentir como nuestros pibes se mueren de hambre o son atrapados por la droga; soportar que nuestros abuelos tengan que vivir su vejez en la mi seria y el olvido, y que muchos compañeros que hoy son padres tengan que esforzarse para mantener a sus familias con sueldos cada vez mas chicos y una inflación cada vez mas grande.

Esos somos los militantes populares, los que nos movemos por una sociedad más justa, por un país que sea realmente para todos, donde la justicia social no sea marketing de campaña que esconda por detrás un negocio de los amigos del poder. Somos los que no queremos que se nos pague por militar, sino que queremos que la única paga por nuestra lucha, sea la felicidad de nuestra gente y de nuestra Patria.

Nos critican, nos dicen que somos soñadores, que le hacemos el juego a la derecha, que pregonamos utopías y sueños imposibles. Si creen que un país mas justo con redistribución de la riqueza y honestidad a la hora de ejercer los cargos públicos, es imposible; nosotros estamos convencidos de que lo imposible solo tarda un poco más.-

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