De poco un todo
13/07/2010
Ariel Riera para Nota al Pie
Crece el consumo de Rabas y de Paella
 
 
Las predicciones del pulpo alemán acerca de los resultados en el mundial de Sudáfrica 2010 trajeron consigo modificaciones alimenticias. Como venganza, la población argentina busca extinguir a esta especie malintencionada y apátrida. Mientras, en Alemania se organiza una visita del molusco al papa Benedicto XVI y su consiguiente santificación.
Tras la eliminación argentina a manos de Alemania por la copa mundial de futbol todos apuntaron a un mismo culpable: el pulpo. Es por esto que las últimas encuestas han presentado un incremento del consumo de dicho animal. “La idea es que para 2014 no quede ningún pulpo que se haga el vivo y prediga fracasos deportivos” comenta Doña Rosa, una efervescente ama de casa mientras se lleva 2 kilos de la pescadería.


El boom no solo afecta a las comidas típicas, sino que los más importantes chefs nacionales están ideando nuevas recetas para sacar rédito de la situación. “Se están vendiendo milanesas de pulpo, sánguches de pulpo, y hasta una conocida marca agregó una etiqueta en donde muestra que sus productos lácteos están hechos con 100% de pulpos alemanes” declaro Giorgio Tentacopulus, de la Cámara Argentina de Comercio.


La nación de Ghana también expresó su adhesión a esta medida a través de su ministro de relaciones exteriores Mbtumba Hunger, aunque aclaró “en nuestro país antes que elegir si comer pulpo o no el problema estaría entre comer o no comer”. Igualmente, sectores ligados a la industria pesquera del país no verían con malos ojos implementar una ley donde el único alimento legal y permitido sería la carne del tentaculado animal.


Alemania, por su parte, siguiendo como ejemplo a la India con las vacas, propondría elevar la condición del pulpo, volviéndolo un animal sagrado e incomestible.

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